
Cómo limpiar las lentes de contacto
Saber cómo limpiar las lentes de contacto es fundamental para preservar la salud ocular y garantizar una visión nítida a lo largo del tiempo.
Las lentes de contacto, aliadas fieles de muchas actividades diarias, requieren una atención particular a la higiene. De hecho, la acumulación en ellas de depósitos, residuos y bacterias puede causar molestias, fatiga ocular y, en casos extremos, infecciones.
Para garantizarte un uso eficaz y seguro de las lentes, hemos pensado en sugerirte los pasos clave para una limpieza óptima, preservando la calidad de las lentes y la salud ocular.
Ofrecemos consejos sobre soluciones específicas para el uso correcto de los contenedores adecuados, te revelaremos cómo garantizarte una vista siempre nítida.
1. Solución salina
La limpieza de las lentes de contacto es un ritual breve pero fundamental, que requiere el uso de soluciones específicas para garantizar higiene y confort óptimos. Entre las soluciones indispensables, la solución salina estéril se presenta como una aliada de primera importancia.
Utilizada para enjuagar las lentes después de la limpieza y prepararlas para la aplicación, desempeña un papel crucial en la eliminación de residuos y en el mantenimiento de la humedad de las lentes mismas. Caracterizada por un pH neutro y una fórmula bactericida y fungicida, la solución salina se distingue por la inclusión de ácido hialurónico, agente humectante cada vez más presente en productos oftálmicos.
El uso correcto de la solución salina para lentes de contacto es sencillo, pero determinante para garantizar resultados óptimos.
Así es como se hace:
- lavarse las manos cuidadosamente;
- llenar el porta lentes con la solución salina;
- insertar las lentes;
- cerrar el estuche;
- agitarla suavemente
- dejar las lentes en inmersión por un período de al menos 30 minutos.

Este último paso consolida la acción desinfectante de la solución antes de usarlas.
Algunos consejos útiles para maximizar la eficacia de la solución salina son también el uso exclusivo de productos estériles y respetar el límite de inmersión de las lentes por no más de 24 horas.
Es importante subrayar que la solución salina no sustituye la solución para la conservación de lentes de contacto, sino que está destinada exclusivamente al enjuague post-limpieza.
En situaciones específicas, como el agotamiento de la solución dedicada o la necesidad de eliminar residuos, la solución salina estéril se confirma como un recurso confiable.
Para quienes prefieren un enfoque más versátil, la solución única para lentes de contacto representa una alternativa completa y recomendada, especialmente para las lentes de contacto blandas.
2. Frotar suavemente las lentes de contacto
Para limpiar tus lentes de contacto eliminando todas las impurezas, debes frotarlas suavemente con cuidado al sacarlas de la solución desinfectante.
Empieza siempre humedeciendo abundantemente las lentes con una solución salina específica para lentes de contacto. La solución ayuda a ablandar cualquier residuo en la superficie de las lentes. Después, utiliza las puntas de los dedos limpios y secos para frotar suavemente las lentes. Este proceso ayuda a eliminar depósitos de sustancia orgánica y residuos de suciedad que podrían haberse acumulado.

Cuando frotes las lentes, ten cuidado de no ejercer demasiada presión para evitar daños. Sé delicado y constante en el movimiento, asegurándote de cubrir toda la superficie. Después de frotar suavemente, enjuaga cuidadosamente las lentes con solución salina para eliminar cualquier residuo.
3. Enjuagar nuevamente las lentes
Enjuagar las lentes sirve para eliminar residuos de la solución desinfectante y asegurar una sensación de frescura y comodidad al usarlas. Basta con sostenerlas entre los dedos y dejar correr suavemente la solución salina sobre ambas superficies. Este simple gesto contribuye a una limpieza más profunda, eliminando cualquier rastro de impurezas residuales.
Durante el enjuague, ten cuidado de no ejercer demasiada presión sobre las lentes de contacto para evitar daños. Después de enjuagarlas cuidadosamente, puedes decidir si usarlas inmediatamente o guardarlas en el estuche porta lentes. Si eliges usarlas, asegúrate de hacerlo solo con las manos limpias y secas.
Si decides guardarlas, asegúrate de que el estuche esté limpio y llénalo con una solución fresca. Luego cierra bien la tapa para proteger las lentes de posibles contaminaciones externas. Recuerda que cambiar la solución en el estuche diariamente es esencial para mantener un ambiente óptimo para las lentes, reduciendo el riesgo de infecciones oculares.

Limpiar las lentes de contacto siguiendo atentamente los pasos, incluido el enjuague adicional con solución salina, es fundamental para preservar al máximo tus lentes de contacto. Esta práctica asegura una limpieza profunda, eliminando residuos e impurezas, garantizando una visión clara y cómoda.
Además, el correcto reposo en el estuche porta lentes, con la solución adecuada, contribuye a mantenerlas en un ambiente seguro, reduciendo el riesgo de infecciones oculares.
Recuerda siempre lavar tus manos con agua y jabón antes de estas operaciones y evita absolutamente secar las lentes con toallas o papel, que podrían dejar pelusas o residuos. Utiliza, en cambio, un paño de microfibra.
Integrando estos gestos en tu rutina diaria asegurarás longevidad y un rendimiento óptimo de tus lentes de contacto.






