
¿Qué pasa si me duermo con los lentes de contacto?
Quedarse dormido con lentes de contacto puede tener impactos significativos en la salud de tus ojos.
Aunque las lentes modernas están diseñadas para favorecer el paso de oxígeno durante el uso diario, dormir con ellas limita este aporte, aumentando el riesgo de complicaciones.
Esto puede llevar a problemas como úlceras corneales, una situación dolorosa que, aunque rara, puede dejar cicatrices con efectos a largo plazo en tu visión.
Por tanto, dando prioridad a la salud ocular, queremos ofrecerte algunos consejos útiles sobre cómo preservar tu vista, evitando comportamientos que puedan comprometerla.
1. Sequedad ocular
Como hemos anticipado, el oxígeno es vital para una córnea sana y, al usar lentes durante la noche, este recurso tan valioso se limita aún más, llevando a posibles complicaciones.
Ojos enrojecidos, picazón, ardor y una molesta sequedad ocular son señales de que tus ojos intentan decirte algo, y a menudo están relacionadas con dormir con lentes de contacto.

Cabe decir que la duración del sueño juega un papel importante. Dormir unos minutos puede causar solo una ligera sequedad al despertar, pero si las lentes permanecen en los ojos toda la noche, el paso de oxígeno se reduce drásticamente, aumentando los riesgos de inflamaciones y lagrimeo prolongado.
Las lentes de contacto nocturnas limitan aún más el paso del aire, agravando la situación. Aunque se pueda sentir solo una ligera sequedad tras breves siestas, el sueño prolongado con lentes de contacto puede, de hecho, exponer los ojos a trastornos más graves.
2. Infecciones oculares
Cuanto más tiempo permanecen las lentes en los ojos, más impurezas provenientes del ambiente o de la película lagrimal pueden acumularse, convirtiéndose en un terreno fértil para microorganismos y alérgenos. Dormir con las lentes aumenta, por tanto, el riesgo de infecciones oculares. Investigaciones realizadas por científicos australianos incluso evidencian un riesgo 6,5 veces mayor de enfermedades de la córnea en quienes usan lentes durante la noche con frecuencia.

Naturalmente, una breve siesta con las lentes no es tan riesgosa, pero igualmente es importante quitarlas si al despertar sentimos enrojecimiento o ardor. Estos leves síntomas pueden agravarse causando visión borrosa, enrojecimiento, dolor ocular, lagrimeo y sensibilidad a la luz.
Las consecuencias más preocupantes incluyen el riesgo de infecciones oculares graves, como la queratitis bacteriana, que puede causar daños permanentes en la córnea y pérdida de la vista.
Lo que buscamos evitar son complicaciones graves que pueden llevar a la pérdida de la vista o incluso a la ceguera.
3. Conjuntivitis y queratitis
Un estudio del Centers for Disease Control and Prevention (CDC) reveló que un millón de usuarios de lentes de contacto en Estados Unidos acude a oftalmólogos por infecciones oculares, entre las cuales principalmente la queratitis.
El estudio explica, de hecho, que la queratitis es una de las infecciones más comunes causadas por un uso incorrecto de las lentes. Esta infección, provocada por bacterias, hongos u otros microbios, inicialmente muestra síntomas similares a los de la conjuntivitis, como enrojecimiento e irritación, pero es mucho más peligrosa y requiere cuidados inmediatos.
Retirar y desinfectar las lentes de contacto antes de dormir es, por lo tanto, fundamental para prevenir conjuntivitis y otras enfermedades oculares.
Ten en cuenta también que si accidentalmente te duermes con las lentes, estas podrían estar más secas y ser difíciles de retirar al despertar. En este caso, es recomendable esperar unos minutos antes de intentar retirarlas y, si es necesario, usar colirios refrescantes recomendados por el oftalmólogo para hidratar las lentes.

Es esencial evitar forzar la retirada. Por el contrario, deben dejarse adheridas suavemente al pulpejo, sumergiéndolas posteriormente en una solución desinfectante.
Si, después de haberlas olvidado puestas durante el sueño, los ojos están irritados, es preferible evitar usarlas inmediatamente, prefiriendo las gafas de vista. Mientras tanto, recomendamos monitorear cualquier síntoma como enrojecimiento o molestias oculares.
Mientras que, en caso de irritaciones persistentes, picazón, ardor o dificultad para retirarlas, es recomendable consultar inmediatamente a un oftalmólogo para recibir asistencia profesional.
En general, dado que la salud ocular es prioritaria, es fundamental respetar estos simples cuidados para reducir el riesgo de infecciones oculares y preservar la claridad de tu vista.






