
Alergia ocular: causas y síntomas
La alergia ocular es un problema que afecta a muchas personas en cualquier momento del año.
Es particularmente común durante la primavera y el verano debido al polen, pero también puede manifestarse por otras razones, en otros períodos del año, con síntomas que incluyen picazón, enrojecimiento, lagrimeo e hinchazón de los ojos.
De esto, sin embargo, hablaremos con más profundidad en breve.
Te enseñaremos a reconocer los síntomas de la alergia ocular y a identificar sus causas. Entender qué está desencadenando tus alergias es, de hecho, fundamental para prevenirlas y manejarlas de manera eficaz.
Nos centraremos, por lo tanto, en consejos prácticos y sugerencias para mantener tus ojos seguros. Su salud es importante y queremos proporcionarte la información que necesitas para cuidarlos de la mejor manera.
Causas
Como hemos dicho, la alergia ocular es una molestia que afecta a muchas personas, pero comprender sus causas es el primer paso para afrontarla con éxito. Aquí están las causas que analizaremos una por una:
- polen y alérgenos externos;
- alergias alimentarias;
- alergias a pelos de mascotas;
- ácaros del polvo doméstico;
- moho;
- alergias ambientales.
Las alergias estacionales, a menudo causadas por el polen de plantas como el arce, el abedul o la hierba, pueden desencadenar la alergia ocular. Cuando, de hecho, un individuo alérgico entra en contacto con el polen, su sistema inmunológico puede reaccionar, desencadenando una respuesta alérgica acompañada de síntomas como picazón, lagrimeo, hinchazón y enrojecimiento de los ojos.
Como hemos anticipado, la exposición a este tipo de alérgenos externos es particularmente común durante la primavera y el verano, pero puede ocurrir en cualquier momento del año, dependiendo del tipo de polen presente en el ambiente.
También las alergias alimentarias, que en su mayoría están asociadas a síntomas gastrointestinales o cutáneos, en algunos casos también pueden involucrar los ojos. Este es el caso de algunos alérgenos como nueces, leche o huevos. La reacción suele ser tan fuerte que genera también picazón e hinchazón en los ojos e incluso puede llevar a una forma de conjuntivitis alérgica.
Entre las causas de la alergia ocular también se incluyen los pelos de mascotas. En particular, gatos y perros liberan pelos, saliva y escamas que contienen alérgenos que, al entrar en contacto con los ojos, pueden causar síntomas alérgicos, entre ellos picazón, enrojecimiento y lagrimeo. Este tipo de alergia es muy común, pero puede manejarse con medidas preventivas como la limpieza frecuente del hogar y el lavado de los animales.
Los ácaros del polvo son insectos diminutos que prosperan en ambientes húmedos, en el polvo y en tejidos domésticos como cojines y alfombras. Sus heces contienen alérgenos que fácilmente entran en el aire, causando irritación y alergias en los ojos. Naturalmente, el control de la humedad y la limpieza regular de los ambientes interiores ayudan a reducir la exposición a los ácaros.
También la acumulación de moho en ambientes húmedos como sótanos, baños o cocinas puede liberar esporas en el aire, que se convierten en causa de alergias oculares. El problema, sin embargo, puede resolverse bastante fácilmente mediante una buena ventilación y limpieza regular.
Además del polen, pelos de mascotas, ácaros del polvo y moho, existen otras posibles causas de alergias oculares relacionadas con factores ambientales como contaminantes atmosféricos, humo de cigarrillo, sustancias químicas presentes en el ambiente o el uso de productos cosméticos que contienen alérgenos.
Dado que prevenir la alergia ocular requiere manejar los alérgenos específicos que la desencadenan, puede ser útil incluir medidas como el uso de filtros antialérgicos en el aire acondicionado, mantener una casa limpia y bien ventilada y evitar la exposición a alérgenos conocidos. Además, es importante consultar a un médico o a un oftalmólogo en caso de trastornos persistentes.
Estos profesionales podrán proporcionar una evaluación completa, identificar las causas específicas y aconsejar el tratamiento más adecuado, como antihistamínicos o colirios específicos para aliviar los síntomas oculares.
Comprender las causas de la alergia ocular es esencial para manejarla eficazmente, permitiéndote mantener ojos sanos y cómodos incluso en presencia de alérgenos ambientales o alimentarios.
Síntomas
Ciertamente, reconocer los síntomas de la alergia ocular es fundamental para afrontarla eficazmente. Aquí tienes una visión detallada de las manifestaciones más comunes:
- picazón alrededor de los ojos o en la superficie del ojo mismo;
- lagrimeo excesivo;
- enrojecimiento ocular o congestión debido a la inflamación;
- sensación de ardor o molestia en los ojos;
- hinchazón de los párpados y del área alrededor de los ojos, hasta dificultar abrirlos completamente;
- sensibilidad a la luz solar o artificial;
- secreción ocular, que puede manifestarse como descarga clara o mucosa de los ojos;
- sensación de cuerpo extraño, como si algo te rozara el ojo;
- visión borrosa temporal.
Es importante notar que los síntomas de la alergia pueden variar de persona a persona y dependen del tipo de alérgeno involucrado.
Naturalmente, existen diversas opciones de tratamiento para aliviar los síntomas de la alergia ocular. Entre las más comunes se consideran los antihistamínicos, en forma de comprimidos o colirios, para reducir el picor y el lagrimeo de los ojos. También los colirios antiinflamatorios contribuyen a curar la alergia ocular, reduciendo la inflamación y el enrojecimiento ocular.
Como hemos anticipado, sería bueno tratar de evitar la exposición a alérgenos como el polen o los ácaros del polvo, utilizando filtros antialérgicos en el aire acondicionado y limpiando regularmente la casa.
Además, lavar los ojos con agua fría puede ayudar a eliminar alérgenos y aliviar temporalmente los síntomas.
Todas estas precauciones pueden ser de gran ayuda para prevenir y tratar las alergias oculares, pero no olvidemos que, si los síntomas persisten o son graves, es importante consultar a un médico o a un oftalmólogo para que prescriba los tratamientos más indicados o descarte otras patologías oculares.






