
Cómo quitar una lente de contacto atascada
Aprender cómo remover una lente de contacto atorada es definitivamente útil porque, tarde o temprano, este inconveniente también te puede pasar si has decidido usar lentes.
No importa si las usas diariamente o solo en ocasiones especiales. En caso de que suceda, es bueno estar preparado y conocer la técnica correcta, además de contar con lo necesario para remover fácilmente la lente.
Si alguna vez has enfrentado este molesto inconveniente, sabes lo frustrante que puede ser. Afortunadamente, existe una técnica para remover una lente obstinada de manera segura, sin causar daño a tu ojo.
En este artículo no solo compartiremos contigo algunos consejos útiles para facilitar el proceso de extracción, sino que también queremos recomendarte precauciones a tomar para evitar complicaciones similares.
1. Aplicar lágrimas artificiales
Aplicar lágrimas artificiales para remover una lente de contacto atorada es quizás el método más efectivo.
Antes de comenzar, asegúrate de lavar bien las manos con agua y jabón neutro. Luego, sécalas cuidadosamente.
Procedí, entonces, aplicando unas gotas de lágrimas artificiales directamente en el ojo afectado. Esto ayudará a hidratar la lente y reducir la fricción con la superficie ocular, facilitando su extracción. A veces, de hecho, la lente que se adhiere al ojo, debido a la sequedad ocular, permanece pegada a él y se vuelve difícil pellizcarla para quitarla.

Después de esperar unos segundos para permitir que las lágrimas artificiales actúen, cierra suavemente el ojo para facilitar la absorción del líquido.
El uso de lágrimas artificiales para remover una lente de contacto atascada es un enfoque seguro para aliviar la incomodidad y facilitar el proceso de extracción. Las lágrimas artificiales están, de hecho, compuestas por una formulación similar a la natural de las lágrimas humanas, ofreciendo varias ventajas en esta situación específica.
Primero que nada, las lágrimas artificiales ayudan a lubricar tanto la superficie del ojo como la de la lente de contacto, reduciendo así la fricción y la adhesión total de esta al ojo. Por esta razón, se vuelve más fácil mover la lente atascada sin causar daños a la córnea ni a otros tejidos oculares.
En segundo lugar, la aplicación del líquido humectante proporciona una hidratación adicional a la lente, ayudando a ablandarla. Una lente de contacto hidratada es más susceptible de moverse y ser removida, mejorando considerablemente el éxito de la operación.
Además, las lágrimas artificiales están diseñadas para proporcionar un confort instantáneo a los ojos secos o irritados. Usarlas en caso de lente atascada no solo facilita la remoción, sino que también puede aliviar posibles sensaciones de sequedad o molestia asociadas a la situación.
Es fácil, de hecho, que al intentar quitar una lente mal colocada o, precisamente, atascada, el ojo se irrite o, aún peor, pueda inflamarse.
2. Masajear el ojo
Una vez dosificadas unas pocas gotas de líquido en el ojo, manteniéndolo cerrado, masajea ligeramente el área sobre la lente, es decir, la párpado. Hazlo de manera delicada, realizando movimientos circulares.
Puedes usar el anular que es el dedo que tiene menos fuerza en la mano para no hacer demasiada presión, arriesgándote a mover completamente la lente y, quizás, a no poder encontrarla cuando abras el ojo.

Si sientes picazón dentro del ojo o una sensación de molestia, es probable que sea necesario repetir la operación. En este caso, vierte unas gotas más de lágrimas artificiales en el ojo.
Además, si sufres de sequedad ocular recomendamos usar habitualmente lágrimas artificiales para prevenir inconvenientes como este. Además, la probabilidad de que los ojos se sequen aumenta con el paso de las horas durante las cuales usas lentes de contacto.
Otro consejo útil es monitorear la reacción de tus ojos cuando usas lentes de contacto. Intenta alternar el uso de lentes con el de gafas si notas que, después de algunas horas con las lentes, tus ojos empiezan a carecer de una lubricación natural autónoma.
Sin duda, te aconsejamos no frotarte excesivamente los ojos con las manos cuando uses lentes de contacto porque esto podría hacer que se queden atrapadas o comiencen a moverse dentro del ojo.
Procede con mucha paciencia y cautela. Evita movimientos bruscos que puedan dañar la córnea o causar molestias adicionales. Si la lente sigue resistiéndose, es recomendable detenerse y buscar asistencia de un profesional de la óptica.
3. No olvides pedir ayuda
Siguiendo nuestros consejos deberías poder quitar tranquilamente una lente mal colocada en el ojo. Si la molestia persiste, no dejes que el desaliento se apodere de ti.
Queremos exhortarte, por lo tanto, a no olvidar pedir ayuda porque es importante retirar las lentes atrapadas.
Te recomendamos encarecidamente acudir a un experto en el campo óptico para evitar posibles complicaciones. Aquí tienes a quién puedes acudir en caso de necesidad:
- oftalmólogo, un médico especializado en el cuidado de los ojos que tiene la experiencia y las herramientas necesarias para enfrentar situaciones como la remoción de una lente de contacto obstinada;
- óptico, profesionales de la salud ocular que también pueden proporcionar este tipo de asistencia y están capacitados para evaluar la situación, ofreciendo consejos específicos para la resolución;
- pronto socorro oftalmológico, donde encontrarás personal especializado capaz de manejar emergencias oculares y brindarte la asistencia necesaria.
El último consejo (pero no menos importante) es, de hecho, no ir a dormir con una lente atrapada aunque no te cause molestias, pensando quizás “mañana será otro día”, como dijo Rossella O’Hara. No solo podrías tener aún más dificultad para quitarlas al despertar, sino que es una práctica desaconsejada porque se corre el riesgo de causar daños graves en el ojo.
Con el tiempo, aprenderás a manejar sin ansiedad ni temores tus lentes de contacto. Durante este tiempo, siempre estaremos aquí para apoyarte con consejos prácticos y productos de calidad.






